Un homenaje de

Karen Soriano, amigo

“Tu hermosa presencia”

España

Te recuerdo con esa alegría que te caracterizaba y con tu capacidad de contener, de dar cariño y de acompañar.

Te conocí en un momento muy difícil para mí y tú, sin saberlo —o quizás porque sí lo sabías—, me diste esperanza. Se quedaron en la bolsa de los pendientes aquellas ganas de vacacionar juntas.

Gracias, Meri, por los momentos compartidos, por tus consejos, por tus palabras, por tu confianza y por tu amistad. Te abrazo muy fuerte desde mi corazón.

Recuerdo nuestras conversaciones de mujeres y de madres, siempre pensando en tus hijos y en su bienestar. Cuánto te admiro, Meri: tu fortaleza, tu creatividad, tus ganas de seguir creciendo, tu alegría y tu comprensión.

Descansa en paz. Tu hermosa presencia ha dejado un recuerdo imborrable en todos los que tuvimos la fortuna de compartir contigo.

Nuestra última vez, hace dos años, viajera como siempre, justo antes de subirte a un tren. Gracias por aquella visita y, sobre todo, gracias por haber formado parte de mi vida.